En América Latina y el Caribe, las violencias contra las mujeres en todas sus diversidades no dan tregua. Persisten los femicidios, la violencia política, la violencia digital, el control de los cuerpos y las vidas. Y sin embargo, las violencias siguen siendo nombradas, con demasiada frecuencia, como asuntos privados: conflictos de pareja, tragedias aisladas, fallas individuales. Frente a esa manera de mirar nace esta campaña, con un lema que es también una hoja de ruta: repensar las violencias para transformarlo todo. ¡Actuemos!

Repensar es un gesto político: significa sacar las violencias del terreno de lo íntimo y devolverlas al terreno de lo público, donde siempre debieron estar. Las violencias contra las mujeres en todas sus diversidades son la expresión de relaciones desiguales de poder que atraviesan la política, la economía y la cultura, y que se articulan con el racismo, el colonialismo y el capitalismo. Nombrarlas así, con toda su complejidad, es el primer paso para disputarles sentido y, con el tiempo, transformarlas.

Un mismo horizonte

La campaña propone cuatro ejes centrales para llevar adelante el ejercicio de repensar las violencias. El primero politiza las violencias: las saca del silencio y las declara un problema colectivo que exige respuestas colectivas. El segundo las conecta con los sistemas de opresión que las sostienen —el patriarcado, el racismo, el colonialismo, el capitalismo— y muestra cómo funcionan como mecanismos de control que buscan generar miedo y silencio, y limitar la libertad, la participación y el ejercicio de derechos.

El tercer eje insiste en algo que la experiencia de la región confirma una y otra vez: las respuestas que no reconocen el carácter estructural e interseccional de las violencias no alcanzan. Las mujeres indígenas, rurales, afrodescendientes, migrantes, travestis y trans no viven la violencia de la misma manera, y las políticas públicas que ignoran esa diversidad terminan generando atención fragmentada en lugar de transformación real. El cuarto eje, finalmente, abre una puerta hacia el futuro: los feminismos no solo denuncian, también imaginan y construyen otras formas de vivir, basadas en el cuidado, la autonomía y la sostenibilidad de la vida.

Una trama que une lo regional y lo nacional

Cada uno de estos ejes se sostiene sobre mensajes de alcance regional, pensados como paraguas conceptual, y sobre contenidos nacionales que los anclan en realidades concretas.

  • En Colombia, la campaña interpela sobre las brechas persistentes en la implementación de sus marcos normativos y sobre la violencia política que aún limita la participación de las mujeres.
  • En Brasil, sitúa la violencia como un problema que estructura el propio desarrollo del país y llama a una acción articulada entre poderes públicos y sociedad.
  • En Perú, denuncia los intentos legislativos de vaciar de contenido las leyes de igualdad y de criminalizar las propias denuncias de violencia.
  • En Paraguay, visibiliza el avance de discursos antiderechos que amenazan la institucionalidad de género.
  • En México, señala que la existencia de leyes no basta si la implementación, el acceso a la justicia y la prevención siguen siendo deudas pendientes.
  • En Bolivia, recuerda que el hogar sigue siendo el espacio más inseguro para las mujeres, y que la impunidad —cuando menos del 6% de los casos llega a sentencia— es, también, una forma de violencia.
  • En Argentina, expone cómo el desfinanciamiento de las políticas de género agrava la desigualdad y traslada a las mujeres el peso de sostener lo que el Estado abandona.
  • En Ecuador, muestra cómo el extractivismo sin consulta, el desfinanciamiento de organizaciones y los asesinatos de defensoras del territorio buscan imponer miedo y silencio a las mujeres de sectores populares especialmente indígenas, negras y de fronteras.

Esta articulación entre lo regional y lo nacional es el corazón de la estrategia. Ninguna organización enfrenta este desafío en soledad, y ninguna realidad nacional se explica sin el patrón regional que la atraviesa.

Repensar las violencias para transformarlo todo es una apuesta por equilibrar la denuncia con la propuesta, la crítica con la imaginación. Es afirmar que otros mundos son posibles porque ya están siendo construidos, todos los días, por organizaciones, comunidades y movimientos en todos los territorios de la región. Esta campaña es una invitación abierta a sumarse a esa construcción colectiva: a nombrar lo que antes se callaba, a exigir lo que aún falta, y a imaginar, junto a otrxs, las transformaciones que todavía están por venir.

¡Actuemos!